Cómo explicar el terrorismo a los niños

Cómo explicar el terrorismo a los niños

como explicar a los niños

Este 2015 tubo un comienzo trágico y doloroso: más de una decena de personas muertas en un atentado terrorista contra el semanario satírico Charlie Hebdo en París. La semana pasada más de 150 muertos en una universidad de Nigeria. Si esto resulta difícil de comprender para los adultos, puedes imaginar lo que sucede con los niños, ya que aunque se mantengan lejos de la barbarie, siempre van a estar oyendo conversaciones y ver trozos de informativos en la televisión.

Este es un tema importante al que debe hacerse referencia en los planes de estudio de un buen Máster en Psicopedagía: Cómo explicar el sufrimiento y las imágenes impactantes en las primeras etapas de la infancia.

Lo más importante es lograr que en casa haya un clima de suficiente confianza como para que los niños puedan hace preguntas. Y que nosotros les podamos dar una respuesta sólida. Es lo que aconseja precisamente la Asociación Americana de Psiquiatría. Si el niño tiene que hacer preguntas sobre cualquier tema, una atmósfera de franqueza le ayudará a hacerlas de forma más natural. No se quedará dándole vueltas al tema él o ella solos.

Si los niños han visto imágenes truculentas en la tele y le han impactado, no hay que dejarlo pasar por alto. El primer paso que dan los especialistas es dar una explicación, la haya pedido nuestro hijo o no. No hay que ocultar el tema. En los colegios se va a hablar del asunto. Así que hay que adelantarse y dar una explicación, tal como recomienda la psicóloga clínica Victoria Noguerol, especializada en infancia.

Lo mismo que sucede con los atentados se aplica a otros problemas de violencia: nuestro mensaje tiene que cumplir dos objetivos: ser veraz y eliminar el miedo. No vale mentir. Hay que dejar claro que la mayoría de las cosas que suceden en la vida cotidiana no son traumáticas, las cosas que tienen los niños a su alrededor son saludables y normales, pero que hay algunos individuos que se salen de la normalidad y causan mucho sufrimiento.

Hay que dejar claro que es un hecho puntual, no crear alarma y dejar claro que el niño pueda procesar la idea. Eso les permitirá estructurar y contextualizar la realidad de modo que puedan fortalecer su personalidad, limitando la tendencia natural de los niños a agrandar los problemas. Si no, el cerebro podrá elucubrar y distorsionar lo que ocurre.

Un ejemplo son los atentados de las Torres Gemelas de 2001. Los niños que tuvieron a su lado unos padres que les explicaron lo que pasaba pudieron procesar la experiencia de forma más lógica y controlada.

No tiene nada de malo que compartamos las emociones con los niños. Si el atentado nos pone tristes o nos sobrecoge, hay que comunicárselo a los críos. Eso les da seguridad. No son los únicos que se sienten mal. No obstante, siempre habrá que añadir una respuesta calmada.

Por supuesto, debemos emplear un lenguaje conforme a su edad. No es lo mismo explicarle un atentado a un chico de 12 años que a uno de 4. El impacto de estas escenas puede ser más fuerte en los más pequeños. Basta con dar una explicación sencilla que puedan entender, no hay que recrearse en el tema. Cuando los niños ven satisfecha su curiosidad, ya es suficiente.

 

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