Polémica en Internet por un libro sobre educación

Polémica en Internet por un libro sobre educación

Polémica en Internet ante un libro sobre educación Himno de batalla de una madre tigre

La profesora de la Universidad de Yale Amy Chua se ha ganado la enemistad de muchos padres occidentales cuyo compromiso con la educación radica en métodos relacionados con la motivación, la estimulación precoz y la idea de premiar los comportamientos y actitudes positivos.

En ese sentido, según Amy Chua, son muchos los casos en que las familias chinas no actúan en función de tales principios porque los resultados que se derivan de ello se consideran mínimos o poco acertados. Así pues, plantea como posibilidad para abordar esa falta de efecto positivo en la educación de los hijos la idea de avergonzarles en público, emplear castigos de todo tipo o incluso ejercer la humillación como método ejemplarizante. Con ello, los supuestos resultados en el ámbito de la educación se presuponen mejores y con mayor incidencia en los futuros adultos.

El Wall Street Journal ha publicado algunos fragmentos del libro de Chua, cuya traducción podría ser Himno de Batalla de una madre tigre. En estas líneas, queda de manifiesto un método educativo atribuido a los países orientales, aunque muchas familias chinas se han pronunciado al respecto y han afirmado que este tipo de medidas no son las habituales en su caso.

Sin embargo, lo que sí afirman algunos expertos en educación sobre el gigante asiático es que el desarrollo económico y la apertura de las zonas orientales al mundo occidental está ejerciendo presión para que los resultados sean óptimos en todos los campos; pues de lo que se trata es de afrontar la competencia y superar los obstáculos tradicionales.

Por otro lado, Chua asegura que ha optado por emplear los métodos chinos en la educación de su prole, aunque su opción no sea la más popular por incluir una férrea rutina y un régimen de concesiones muy estricto.

A ese respecto, es probable que los psicólogos infantiles encontraran muchas lagunas en ese estilo de infundir principios, sobre todo porque la mayoría de ellos defienden una actitud de recompensa ante los comportamientos deseables y el uso de la atención materna/paterna como premio a las actitudes colaborativas de sus hijos; pero nunca el castigo como pauta o el uso de la vergüenza y la humillación para corregir actuaciones. De hecho, se considera que ese método no viene sino a potenciar la falta de autoestima, las actitudes inculcadas por temor (y no por aprendizaje real) y el desarraigo familiar.

En cualquier caso, desde el punto de vista infantil, no podemos más que alegrarnos porque el sistema habitual en nuestra geografía verse sobre otro tipo de principios…

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