Inglés a medida

Inglés a medida

Inglés a medida

Tal vez algo tarde pero con buen criterio, las universidades españolas han descubierto que el conocimiento de otras lenguas puede abrir de par en par las puertas laborales de muchos estudiantes, sobre todo habida cuenta de la necesidad acuciante de ampliar nuestras fronteras incluso de cara a optar por ofertas profesionales en otros países. A ese respecto, incluso el propio Gobierno ha establecido unas capacidades mínimas a la hora de acceder a algunas especialidades como Magisterio (Infantil y Primaria) o al Máster de Educación Secundaria.

Ahora bien, de acuerdo con el estudio realizado por el British Council, en particular por lo que concierne al Inglés, los conocimientos que se exigen en cada una de las universidades como requisito para el acceso será distinto en cada centro de educación superior; por lo que la escena universitaria adopta un cariz diferente en cuanto al mínimo dominio de la que hoy en día constituye una “lengua franca” (la que se emplea cuando los hablantes no comparten el mismo idioma).

Así pues, de entre el baremo europeo generalmente establecido (A1, A2, B1, B2, C1, C2), mientras algunas universidades exigen como condición inicial un grado B1 (como Valencia, Santiago, León, Valladolid, Valencia, Córdoba..), otras prefieren establecer la posesión del B2 como mínimo.

En definitiva, da la impresión de que lo que se le exige a cada cual es “un inglés a medida”. De hecho, parece que esta forma de proceder se corresponde con la actitud que hasta el momento se ha sostenido siempre en el entorno educativo de nuestro país, en el que las lenguas extranjeras se han mantenido en un segundo plano hasta hace muy poco tiempo (puede que no teórico, pero sí práctico) hasta el punto de no precisar exactamente los niveles mínimos en cada caso. Es más, en la mayoría de los países centroeuropeos hace años que los estudiantes cursan sus asignaturas en al menos tres lenguas diferentes; por lo que es momento de practicar la coherencia para evitar que se produzcan situaciones como ésta:

Viaje de fin de curso, grupo de alumnos españoles viaja a Londres. Todos se sienten orgullosos de su “Spanglish” plagado de localismos propios. Por supuesto, están de broma. Sin embargo, se encuentran en la cola de una hamburguesería donde coinciden con estudiantes de distintos países europeos que parlotean incesantemente entre sí en inglés perfecto, a pesar de que se acaban de conocer entre ellos. Los nuestros también quieren…

Posiblemente no quepa establecer niveles, sino actitudes deseables desde el principio de los tiempos.

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