Docentes
Diario de un/a profesor/a: aprender a enseñar
Mientras la crisis económica se cierne sobre el paÃs y la tasa de desempleo se incrementa por momentos, conviene tener muy presente que la educación debe continuar manteniendo su carácter prioritario. De hecho, para los profesores también resulta difÃcil combatir esa actitud desesperanzada y a veces indiferente que se vive diariamente en las aulas.
Por otra parte, la formación del profesorado constituye igualmente un tema de vital importancia si lo que se pretende es educar y apoyar a los profesionales del mañana. En ese sentido, los nuevos planes de estudios (sin olvidar el famoso Plan Bologna) los cambios continuos en la normativa y la dificultad de llevar a la práctica tales premisas ante una realidad tan caótica nos llevan a una conclusión: el aprendizaje en cualquiera de sus facetas o sentidos resulta clave. Por tanto, tal vez convendrÃa centrar nuestra atención en las capacidades necesarias para potenciar el aprendizaje de otras personas, lo cual viene a resumirse en la idea de  ”APRENDER A ENSEÑAR Y, TAL VEZ, ENSEÑAR A APRENDER”.
Si abrimos el diario de un/a profesor/a que cursó sus estudios hace unos años, comprobaremos que finalizó una licenciatura relacionada con su especialidad docente tras cinco cursos de clases presenciales. Posteriormente, para obtener formación en materias relativas a metodologÃa didáctica, acudió a una serie de sesiones durante varios meses con el fin de obtener lo que se conoce (o más bien conocÃa) como C.A.P (Curso de Adaptación Pedagógica). Entre las actividades prácticas que se englobaban como requisitos a la hora de cursar el C.A.P. se encontraba la realización de un mÃnimo de prácticas docentes en centros educativos, para lo cual el Ministerio de Educación asignaba un tutor-instructor en cada caso.
Sin embargo, la agenda de un/a aspirante a profesor/a en la actualidad contiene datos algo distintos. Para adquirir las mismas destrezas docentes hoy, el periodo de tiempo ha variado. La persona en cuestión escogió la modalidad semi-presencial y pudo licenciarse en tan sólo cuatro años, aunque con los nuevos grados ese tiempo sólo permitirá conseguir lo que podrÃamos denominar “tÃtulo neutro” (sin especialidad a partir de la implantación de Bologna, por decirlo de algún modo). Sin embargo, el antiguo C.A.P. se ha transformado en un Programa completo de Posgrado, un Máster en Educación (Secundaria, en la mayorÃa de casos), cuya duración se estima en dos cursos académicos. A este respecto, la reclamación de los alumnos parece clara y bastante explÃcita; dado que su inquietud respecto a la formación docente radica en un incremento del coste económico y una mayor duración.
Ahora bien, en cualquiera de los casos, el proceso habrá de desembocar en la famosa convocatoria de oposiciones docentes para facilitar la inscripción en los consiguientes procesos selectivos. En el dietario en cuestión, se garabatearán comentarios derivados de la ansiedad y tal vez notas sobre los temarios; pero lo que cabe destacar para concienciar incluso a los padres es que ninguno de los aspirantes a profesor/a con plaza fija podrá mostrar sus habilidades reales, con alumnos reales, en centros reales ni en situaciones reales. Sólo podrán defenderse ante un tribunal. CULPABLES.
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